sábado, 26 de abril de 2008

Variaciones sobre un tema de Quevedo

Ya el alma los barrotes debilita
de la triste prisión que la retiene;
la danza de su sangre se detiene,
la flor de su mirada se marchita.

La vida, cruel, el tiempo delimita
y el cuerpo, cuando ya no la sostiene,
podrá ser que la muerte lo condene,
pero en la nada no se precipita.

Si vuelve a tierra, vuelve enamorado,
como dice Quevedo por aquellas
personas, que al azar o por cuidado,

cariño van sembrando tras sus huellas;
y el polvo de su cuerpo, separado,
amor esparcirá por las estrellas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Uy qué bonito :)

Me has dejado un poquito enamorada de la muerte (o del término de lo que se ha convenido, por el momento, como vida)

En las tupidas selvas de Malasia fue que me topé con el monstruo. Lo enfrenté valientemente —no podía esperar menos de mí— pero pese a todos mis esfuerzos, el fuego de mis armas no lo dañaba. Cuando se acabó la munición la emprendí a golpes con él; más daño le hicieron un par de mentadas, que no sé si comprendió, y me vi precisado a efectuar una retirada estratégica (ojo, no fue una huída). Escondíme en lo recóndito de la selva, pero el bruto tenía visión infrarroja, y como siempre he sido muy calientón, —a según me han dicho dos que tres novias— no tenía ninguna dificultad en encontrarme. Decidido a seguir luchando hasta la muerte, me metí en un río, en parte porque me gusta estar limpio cuando peleo, en parte porque pensé que era por el olor por lo que me seguía el rastro. El monstruo se acercó hasta casi tocarme, no obstante, parecía confundido, —fue entonces que descubrí lo de la visión infrarroja... lo cual prueba que no soy sólo un saco de músculos— situación que aproveché para alejarme y cubrirme con lodo para disminuir mi temperatura corporal de manera estable mientras me retiraba para prepararme y combatir otro día. Poco tiempo después pude matar a la mala bestia y, además, gracias al lodo, mi piel quedo lisita y libre de espinillas.

Así Me Escapé del Depredador

Así Me Escapé del Depredador
Diciembre 2007