miércoles, 21 de mayo de 2008

Qué es el frente Polisario

La mujer siente una gran paz al ver la sonrisa de Layla. Hace un esfuerzo para hablar.
—Monste. Me llamo Montse.
Mira si yo te querré. Luis Leante.


La respuesta me llegó en la edición del 20 de mayo de “La Jornada” El titular decía “Hoy cumple 35 años el frente Polisario
La pregunta me había llegado un par de días antes, a las dos de la madrugada del domingo, mientras mis ojos se adaptaban a las nuevas palabras y mi imaginación hacía piruetas para construir imágenes visuales de lo que eran las jaimas, las melfas, las derrahas y las darías, mezclando todo eso, además, con unos cuantos millones de arrobas de arena y piedras en medio del desierto más grande del mundo, a dónde el cabo Santiago San Román se había desterrado voluntariamente con la esperanza de que el sol le cauterizara el recuerdo de una mujer.

Siempre es una mujer.

A la par de la nostalgia del cabo San Román, Francisco Franco se debilita. Puesto a conseguir dinero con que pagar sus últimas diálisis, —se dice que la orina ya le llegaba hasta el cerebro— decide venderle a Marruecos una porción del Sahara.
—Cómo está mi rey, acá el caudillo, el generalísimo, su mero mero cocotero... ¿Cuánto por el desierto?...ajá, ajá... sí, cómo no, con todos los servicios incluídos, excepto, claro, el agua; esa la pone usted.... ajá.... que me place tío, es todo suyo... por los saharahuis no se preocupe yo, ¡auch! me encargo de ellos. Si no es nada majo, sólo que me estaban poniendo mi enema de las seis de la tarde. Vale.

35 años después, los saharauis aún no recuperan su tierra que, además, es sólo y sólo eso: tierra. Arena y piedras sin árboles ni agua, pero que ellos sienten como suyas. Lugares propicios sólo para que los escorpiones se reproduzcan y también para la extracción de fosfatos, material muy codiciado en la elaboración de detergentes.

viernes, 16 de mayo de 2008

Para todas las vírgenes (de más de 18 años)

Lo que el pudor te previene
hacer, la razón responde:
el tesoro que se esconde
no aprovecha a quien le tiene;
mira que no te conviene
ayunar como fakir,
que a lo largo del vivir
todo por servir se acaba,
mas lo que nunca se usaba
acaba por no servir.

sábado, 3 de mayo de 2008

Televisión Hispana en EU, los personajes.


Ricardo Salinas Pliego

Empezó siendo muy chambeador, tanto, que uno de sus primeros trabajos consistió en cargar colchones para Salinas y Rocha —no los que mataron a José Francisco, sino la mueblería de su abuelo. Era tan pobre, pero tan pobre, que cuando se graduó del Tec su papi le regaló sólo 5,000 dólares (antes de la devaluación), mismos que le alcanzaron para poner un restaurante (en eso tengo que darle crédito, yo me hubiera gastado los 5,000 en mujeres y vino) que finalmente no prosperó. Poco tiempo después heredaría los negocios de sus antepasados, justo a tiempo para rescatarlos de la quiebra gracias a las malas mañas aprendidas durante sus estudios de maestría. Yendo y viniendo conoció a otro Salinas, de nombre Raúl, hermano de un presidente orejoncito, que muy oportunamente le prestó 23 millones de dólares para comprarle canal 13 al gobierno con todo y concesión para trasmitir en México. ¿De dónde sacó Raúl los 23 melones? es un cuestionamiento que está pelón resolver. Demandado hasta las cachas en Estados Unidos, ha sabido salir de problemas económicos gracias a los simpáticos dedazos del expresidente de la Cofetel, Javier Lozano Alarcón, gracias a los cuales don Ricardo acaba de saquear 550 millones de pesos directamente del tesoro público bajo nuestras narices. Sin embargo, consciente de que la sitacuión económica del país no es la mejor y preocupado por el bienestar de las familias mexicanas, ha aceptado que el pago de esa deuda sea en abonos chiquitos semanales.
El negocio más representativo de este ejemplar empresario es TvAzteca, resultante de la compra de Imevisión, la cual, de entre toda la bazofia que emana, acostumbra trasmitir de cuando en cuando pequeños clips melodramáticos de la vida de Raúl Salinas en el penal de La Palma, quién defiende su inocencia al tiempo que corta rabanitos para sus compañeros de celda frente a la cámara, magro pago al súper préstamo de los 23 millones. No obtsante, Azteca, Azteca lo que se dice Azteca no es este Ricardo, pues pese al nombre de la televisora, en 1994 tuvo la gracia de declarar ante la prensa:

Si me preguntan a dónde me gustaría volver a vivir respondería que en la etapa de la conquista, del lado de los conquistadores. No creo en la democracia: no hay democracia en México y espero que pase mucho tiempo antes de que la haya, porque hoy los mexicanos no están preparados para ella.

Declaración que nos da pie a sugerirle que cambie el nombre de su televisora a TvCortés y que se lave la boca después de cada vez que diga “democracia”.

Bienvenidos a Televicio!

El siguiente sketch de Les Luthiers pone de manifiesto que, del Río Bravo para abajo, los contenidos de la televisión son básicamente los mismos.
A pesar de eso, he de decir no sin cierto orgullo nacionalista, que para basura, la que se produce en Televisa y TvAzteca debe estar entre la más sucia y abundante del hemisferio.








¿O acaso no vimos a la televisión escupir suciedad para chiqueros en el debate sobre la Ley Televisa?

¿No tuvimos como 20 años de la Kermés de los Sábados, todos los domingos, con todo y su sensacional entretenimiento?

¿No pasaban las clases de historia oficial de Enrique Krauze, a eso de la una de la mañana?

¿No se han encargado las televisoras de engordar polillas, mosquitos y demás alimañas, como Carlos Slim, Hugo Salinas, y hasta sus mismos dueños?

Al que este dolor no llegue
al más reservado seno
del alma, apueste insensibles
competencias con el hielo.
A según dice Sor Juana.

Bienvenidos a Televicio.
En las tupidas selvas de Malasia fue que me topé con el monstruo. Lo enfrenté valientemente —no podía esperar menos de mí— pero pese a todos mis esfuerzos, el fuego de mis armas no lo dañaba. Cuando se acabó la munición la emprendí a golpes con él; más daño le hicieron un par de mentadas, que no sé si comprendió, y me vi precisado a efectuar una retirada estratégica (ojo, no fue una huída). Escondíme en lo recóndito de la selva, pero el bruto tenía visión infrarroja, y como siempre he sido muy calientón, —a según me han dicho dos que tres novias— no tenía ninguna dificultad en encontrarme. Decidido a seguir luchando hasta la muerte, me metí en un río, en parte porque me gusta estar limpio cuando peleo, en parte porque pensé que era por el olor por lo que me seguía el rastro. El monstruo se acercó hasta casi tocarme, no obstante, parecía confundido, —fue entonces que descubrí lo de la visión infrarroja... lo cual prueba que no soy sólo un saco de músculos— situación que aproveché para alejarme y cubrirme con lodo para disminuir mi temperatura corporal de manera estable mientras me retiraba para prepararme y combatir otro día. Poco tiempo después pude matar a la mala bestia y, además, gracias al lodo, mi piel quedo lisita y libre de espinillas.

Así Me Escapé del Depredador

Así Me Escapé del Depredador
Diciembre 2007