
Más atrás, aunque en un diferente plano mitológico, Yavé Schopenhauer, un Dios paternalista y chicatero, crea un paraíso para subnormales. Un hombre y una mujer viven en esa casa de muñecas, más vacíos que la cabeza de un play-móvil hasta que, provista la oportunidad, la mujer se atreve a exigir para sí la ciencia del conocimiento del bien y del mal.
En pago por liberarnos de esa pesadilla Ibseniana, durante las siguientes decenas de miles de años las descendientes de Eva serían tratadas más o menos como lavadoras con patas.
En pago por liberarnos de esa pesadilla Ibseniana, durante las siguientes decenas de miles de años las descendientes de Eva serían tratadas más o menos como lavadoras con patas.

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