Qué en su viaje de entrenamiento terrorista, los 16 gastaron cuando menos 50 mil dólares, cantidad de dinero fuera del alcance de simples estudiantes y cuyo origen no ha sido aclarado hasta hoy.
Analizando más a fondo este punto en el texto de la demanda, nos damos cuenta de que el señor Ortega calculó él mismo este gasto, basado en el costo de los pasajes de avión, primera clase México-Ecuador y en el del hospedaje en hoteles cinco estrellas, ambas cosas indispensables para un grupo de 16 hippies acostumbrados a viajar de mochilazo.
Que el 27 de marzo de 2007 el periodista Leonarzo Curzio transmitió en su programa noticioso Enfoque, del Núcleo Radio Mil, una grabación en la que el padre de Lucía Morett señala la necesidad de formatear en repetidas ocasiones el disco duro de la computadora de su hija.
Me imagino que don Ortega querrá decir 27 de marzo del 2008; subsanada esta deficiencia, en la grabación no es el padre de Lucía quién señala tal cosa, sino que es una voz no identificada la que recomienda a su padre el formateo, ¿por qué? no se dice, ¿quién habló? no se dice, ¿por qué llamó? y, lo más importante ¿quién realizó la grabación? ¿no habrá sido la misma persona que llamó? ¿no es la explicación más pausible que hayan querido asustar a la familia Morett? ¿Qué tal si también intervenimos el teléfono del señor Ortega? a lo mejor hasta él fue quien hizo la llamada.
Qué existe un video donde se aprecia a Lucía Morett vestida con ropa militar y recibiendo instrucción terrorista en el mismo campamento de las FARC que fue atacado el 1 de marzo de 2008.
El video, difundido por RCN de Colombia, muestra a varios guerrilleros realizando entrenamiento. En la parte en que se dice que va a salir Lucía Morett el video se interrumpe y cambia a una foto dónde aparecen varias mujeres, a lo lejos, vestidas de militares. Una de ellas está señalada con un círculo; se parece tanto a Lucía Morett como Mario Aburto I se parecía a Mario Aburto II; otro caso de Extreme Makeover oficial.
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En las tupidas selvas de Malasia fue que me topé con el monstruo. Lo enfrenté valientemente —no podía esperar menos de mí— pero pese a todos mis esfuerzos, el fuego de mis armas no lo dañaba. Cuando se acabó la munición la emprendí a golpes con él; más daño le hicieron un par de mentadas, que no sé si comprendió, y me vi precisado a efectuar una retirada estratégica (ojo, no fue una huída). Escondíme en lo recóndito de la selva, pero el bruto tenía visión infrarroja, y como siempre he sido muy calientón, —a según me han dicho dos que tres novias— no tenía ninguna dificultad en encontrarme. Decidido a seguir luchando hasta la muerte, me metí en un río, en parte porque me gusta estar limpio cuando peleo, en parte porque pensé que era por el olor por lo que me seguía el rastro. El monstruo se acercó hasta casi tocarme, no obstante, parecía confundido, —fue entonces que descubrí lo de la visión infrarroja... lo cual prueba que no soy sólo un saco de músculos— situación que aproveché para alejarme y cubrirme con lodo para disminuir mi temperatura corporal de manera estable mientras me retiraba para prepararme y combatir otro día. Poco tiempo después pude matar a la mala bestia y, además, gracias al lodo, mi piel quedo lisita y libre de espinillas.
Así Me Escapé del Depredador
Diciembre 2007

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