
It was only an 'opeless fancy.
It passed like an Ipril dye,
But a look an' a word an' the dreams they stirred!
They 'ave stolen my 'eart awye! - 1984, George Orwell.
Las discográficas modernas, sin embargo, no han necesitado de la ayuda de un dispositivo tecnológico como el versificador orwelliano. Afortunadamente para ellas, el trastorno histriónico de la personalidad es cada vez más común entre los adolescentes, quienes sin el menor empacho, apenas aprenden el círculo de Do en su guitarra de Paracho, ya se sienten la mamá de Carlos Santana. No es tampoco infrecuente ver púberes que se emocionan hasta las lágrimas cuando son capaces de ligar un par de consonantes, aunque sólo puedan hacerlo rimando con infinitivos:
—Toda la vida te voy a esperar
y mucha ropa te voy a lavar
nada conmigo te podrá faltar
siempre y para siempre te voy a amar...
Que por cierto, es uno de los recursos favoritos de la música de rap. Para reggaetón, empero, la palabra “nalga” es indispensable; úsense por lo tanto sus consonantes:
salga, valga, cabalga, alga, hidalga, galga...
Una variante, no menos usual en este ritmo, es su sinónimo “culo”:
mulo, disimulo, nulo, anulo, julo, adulo, bulo, rulo, articulo, especulo, deambulo...
E indispensable en este y otros géneros es el abuso de la palabra “amor”
Si usted es compositor, siga estas y otras sencillas reglas y de seguro conseguirá aparecer en los top charts o, de menos, será un fuerte candidato para ganar el próximo desafío de estrellas, o american idol que se celebre.
Si usted es un consumidor, y cree que Ricardo Arjona canta trova y que “Todo a Pulmón” es una canción de Nicho Hinojosa, entonces no pierda tiempo y ráyele sus cuadernos al productor de este blog, cuya intención era burlarse de usted cuando publicó esta entrada.