El siguiente sketch de Les Luthiers pone de manifiesto que, del Río Bravo para abajo, los contenidos de la televisión son básicamente los mismos.
A pesar de eso, he de decir no sin cierto orgullo nacionalista, que para basura, la que se produce en Televisa y TvAzteca debe estar entre la más sucia y abundante del hemisferio.
¿O acaso no vimos a la televisión escupir suciedad para chiqueros en el debate sobre la Ley Televisa?
¿No tuvimos como 20 años de la Kermés de los Sábados, todos los domingos, con todo y su sensacional entretenimiento?
¿No pasaban las clases de historia oficial de Enrique Krauze, a eso de la una de la mañana?
¿No se han encargado las televisoras de engordar polillas, mosquitos y demás alimañas, como Carlos Slim, Hugo Salinas, y hasta sus mismos dueños?
Al que este dolor no llegue
al más reservado seno
del alma, apueste insensibles
competencias con el hielo. A según dice Sor Juana.
Bienvenidos a Televicio.
sábado, 3 de mayo de 2008
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En las tupidas selvas de Malasia fue que me topé con el monstruo. Lo enfrenté valientemente —no podía esperar menos de mí— pero pese a todos mis esfuerzos, el fuego de mis armas no lo dañaba. Cuando se acabó la munición la emprendí a golpes con él; más daño le hicieron un par de mentadas, que no sé si comprendió, y me vi precisado a efectuar una retirada estratégica (ojo, no fue una huída). Escondíme en lo recóndito de la selva, pero el bruto tenía visión infrarroja, y como siempre he sido muy calientón, —a según me han dicho dos que tres novias— no tenía ninguna dificultad en encontrarme. Decidido a seguir luchando hasta la muerte, me metí en un río, en parte porque me gusta estar limpio cuando peleo, en parte porque pensé que era por el olor por lo que me seguía el rastro. El monstruo se acercó hasta casi tocarme, no obstante, parecía confundido, —fue entonces que descubrí lo de la visión infrarroja... lo cual prueba que no soy sólo un saco de músculos— situación que aproveché para alejarme y cubrirme con lodo para disminuir mi temperatura corporal de manera estable mientras me retiraba para prepararme y combatir otro día. Poco tiempo después pude matar a la mala bestia y, además, gracias al lodo, mi piel quedo lisita y libre de espinillas.
Así Me Escapé del Depredador
Diciembre 2007

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