
Ricardo Salinas Pliego
Empezó siendo muy chambeador, tanto, que uno de sus primeros trabajos consistió en cargar colchones para Salinas y Rocha —no los que mataron a José Francisco, sino la mueblería de su abuelo. Era tan pobre, pero tan pobre, que cuando se graduó del Tec su papi le regaló sólo 5,000 dólares (antes de la devaluación), mismos que le alcanzaron para poner un restaurante (en eso tengo que darle crédito, yo me hubiera gastado los 5,000 en mujeres y vino) que finalmente no prosperó. Poco tiempo después heredaría los negocios de sus antepasados, justo a tiempo para rescatarlos de la quiebra gracias a las malas mañas aprendidas durante sus estudios de maestría. Yendo y viniendo conoció a otro Salinas, de nombre Raúl, hermano de un presidente orejoncito, que muy oportunamente le prestó 23 millones de dólares para comprarle canal 13 al gobierno con todo y concesión para trasmitir en México. ¿De dónde sacó Raúl los 23 melones? es un cuestionamiento que está pelón resolver. Demandado hasta las cachas en Estados Unidos, ha sabido salir de problemas económicos gracias a los simpáticos dedazos del expresidente de la Cofetel, Javier Lozano Alarcón, gracias a los cuales don Ricardo acaba de saquear 550 millones de pesos directamente del tesoro público bajo nuestras narices. Sin embargo, consciente de que la sitacuión económica del país no es la mejor y preocupado por el bienestar de las familias mexicanas, ha aceptado que el pago de esa deuda sea en abonos chiquitos semanales.
Empezó siendo muy chambeador, tanto, que uno de sus primeros trabajos consistió en cargar colchones para Salinas y Rocha —no los que mataron a José Francisco, sino la mueblería de su abuelo. Era tan pobre, pero tan pobre, que cuando se graduó del Tec su papi le regaló sólo 5,000 dólares (antes de la devaluación), mismos que le alcanzaron para poner un restaurante (en eso tengo que darle crédito, yo me hubiera gastado los 5,000 en mujeres y vino) que finalmente no prosperó. Poco tiempo después heredaría los negocios de sus antepasados, justo a tiempo para rescatarlos de la quiebra gracias a las malas mañas aprendidas durante sus estudios de maestría. Yendo y viniendo conoció a otro Salinas, de nombre Raúl, hermano de un presidente orejoncito, que muy oportunamente le prestó 23 millones de dólares para comprarle canal 13 al gobierno con todo y concesión para trasmitir en México. ¿De dónde sacó Raúl los 23 melones? es un cuestionamiento que está pelón resolver. Demandado hasta las cachas en Estados Unidos, ha sabido salir de problemas económicos gracias a los simpáticos dedazos del expresidente de la Cofetel, Javier Lozano Alarcón, gracias a los cuales don Ricardo acaba de saquear 550 millones de pesos directamente del tesoro público bajo nuestras narices. Sin embargo, consciente de que la sitacuión económica del país no es la mejor y preocupado por el bienestar de las familias mexicanas, ha aceptado que el pago de esa deuda sea en abonos chiquitos semanales.
El negocio más representativo de este ejemplar empresario es TvAzteca, resultante de la compra de Imevisión, la cual, de entre toda la bazofia que emana, acostumbra trasmitir de cuando en cuando pequeños clips melodramáticos de la vida de Raúl Salinas en el penal de La Palma, quién defiende su inocencia al tiempo que corta rabanitos para sus compañeros de celda frente a la cámara, magro pago al súper préstamo de los 23 millones. No obtsante, Azteca, Azteca lo que se dice Azteca no es este Ricardo, pues pese al nombre de la televisora, en 1994 tuvo la gracia de declarar ante la prensa:
Si me preguntan a dónde me gustaría volver a vivir respondería que en la etapa de la conquista, del lado de los conquistadores. No creo en la democracia: no hay democracia en México y espero que pase mucho tiempo antes de que la haya, porque hoy los mexicanos no están preparados para ella.
Declaración que nos da pie a sugerirle que cambie el nombre de su televisora a TvCortés y que se lave la boca después de cada vez que diga “democracia”.
Si me preguntan a dónde me gustaría volver a vivir respondería que en la etapa de la conquista, del lado de los conquistadores. No creo en la democracia: no hay democracia en México y espero que pase mucho tiempo antes de que la haya, porque hoy los mexicanos no están preparados para ella.
Declaración que nos da pie a sugerirle que cambie el nombre de su televisora a TvCortés y que se lave la boca después de cada vez que diga “democracia”.

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